domingo, 28 de abril de 2013

Sólo deseo sostener tu mano. Te juro.
Juro que cuando sostuve la de otros, mi alma se apretaba, se me hacía un nudo en la garganta.
Tú eres el único al que quiero, al que deseo, al que extraño tanto.
De nada sirve todo esto. Pero... es bueno descargar las melancolías de vez en cuando.
Melancolía dulce, melancolía tan amarga.
Cuándo te decidirás a volver?
No importa. No sé para qué te pregunto...
Si te estaré esperando por siempre. No importa en qué lugar del mundo este, ni a qué hora, ni con quién.
Siempre te estaré esperando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario