miércoles, 30 de enero de 2013

Todo este tiempo estuve "equivocada" con respecto a la comida.
Me angustiaba porque sentía que nada podía saciar mi hambre. 
Siempre más, más y cada vez más necesitaba necesitaba de "ese algo" que me llenara. 
Y es verdad, nada pudo. Nada puede. Me daba cuenta  de que cuando estaba mal realmente, paraba y hacía una desintoxicación.
Era todo lo que necesitaba para poder "volver a vivir" y "no seguir sobreviviendo". 
Y ahora me dí cuenta de que es "hambre de vivir", de hacer cosas, hacer lo que realmente hay que hacer y cosas por placer.
 Sentirme productiva, ya que me estoy desprendiendo cada vez de mi familia, de los problemas de ésta y todo lo relacionado.
Y me dí cuenta de que esto duele, que esto es crecer. Empezar a hacerlo.
Así que si no quiero que crezca mi problema, tendré que dejar de comerme todas las preocupaciones insignificantes o agenas.
 Tendré que hacer una reprogramación mental y emocional, ya que la palabra dieta la odio!

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