El era especial porque entendía su dolor, su tristeza, sus miedos; de hecho eran los mismos que los míos. Ambos creíamos en la humanidad pese a estar heridos. Pero frente a las soluciones de estos teníamos puntos de vista muy distintos, y creo que es por la edad que siempre tenemos ese orgullo de no ver o comprender al otro.Es un tipo inteligente, y eso me seduce mucho. Admiraba su inteligencia, pero más admiraba su fuerza de voluntad que ponía para vivir. Tenía una vida más agitada que la mía, pero más vacía también. Todo se podía saber a través de sus ojos, que de hecho... ¡cuánto los extraño!
Otra cosa que me seduce mucho es la muerte... y en él ronda cierto aire suicida, y es a lo que estoy acostumbrada, por mí, por mi familia, por mis genes.
Muy completo lo busqué. Muy completo lo encontré.
El está acostumbrado a perder... Tan acostumbrado que cuando pudo hacer felicidad a alguien, sus ojos llenos de dolor, lo le permitieron ver. ¡Que dolor tan egoísta!
Intentos para olvidarlo hice... La cuestión es cuando no lo quieres olvidar y hasta te pones a pensar en las cosas que les faltó por hacer...
A mi me faltó quererle un poco menos y a él, enamorarse de mi.
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